jueves, 7 de octubre de 2010

Lo especial de la persona, está en el interior

El picaporte está al interior

Un pintor cristiano estaba terminando un cuadro que representaba la entrada de una hermosa residencia campesina: un muro de viejas piedras cubiertas con viña virgen y una puerta de madera esculpida. 

A un amigo que lo visitaba le pareció bien indicarle que faltaba una cosa esencial: el picaporte. Entonces el artista le respondió: –Mi querido amigo, es como en tu corazón; el picaporte está al interior.

Así ocurre con cada ser humano. “Dios nuestro Salvador… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3-4). Él llama a la puerta del corazón de cada uno, pero no forzará la entrada. Por medio de estos comentarios diarios y de muchas otras maneras Dios nos invita a dejarle entrar en nuestra vida. “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7). 

Pero pronto se cambiarán los papeles. La paciencia de Dios llegará a su fin; entonces conducirá a los creyentes a su casa celestial y cerrará la puerta. Después, el acceso al cielo será definitivamente imposible para todos los que en vano vayan a llamar a la puerta "Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois" Lucas 13:25... Esto por haber despreciado la salvación tan grande que les había sido ofrecida. 

Amigo lector, aún está a tiempo para abrir la puerta de su corazón y responder a la invitación del Salvador. "Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" Apocalipsis 3:20

        Dios te esta haciendo la invitación hoy... ¡No esperes más!

miércoles, 6 de octubre de 2010

Interpelaciones... de DIOS

“¿Dónde estás tú?” “¿Qué es lo que has hecho?”, dijo Dios a Adán luego de que éste desobedeciera (Génesis 3:9, 13). La respuesta es típica de una mala conciencia: “Tuve miedo... y me escondí”, porque había pecado contra Dios.

“¿De dónde vienes tú, y a dónde vas?”, preguntó Dios a Agar, quien huía de delante de Sarai, su ama (Génesis 16:8). Como esta joven mujer, toda persona alejada de Dios está en una situación desesperada, y Dios lo sabe.

“¿Quién decís que soy yo?”, preguntó Jesús. Pedro, uno de los discípulos, respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:15-16).

 Que es lo que le responderemos a Dios si nos pregunta: “¿Dónde estás tú?” “¿Qué es lo que has hecho?”; “¿De dónde vienes tú, y a dónde vas?”; “¿Quién decís que soy yo?”... Responderemos de manera correcta como Pedro o nuestra respuesta será como la de Adan, que respondió: “Tuve miedo... y me escondí”, porque había pecado contra Dios. De nuestra   respuesta y estima por Jesucristo dependerá nuestra vida terrenal y nuestro destino eterno. Jesus dijo: "No todo el que me diga SEÑOR SEÑOR, entrará en el reino de los cielos"

Si pensamos que él es sólo un profeta más, entonces, ¿por qué escogerle y escucharle más que a otro maestro del pensamiento? Pero si él es realmente el Hijo de Dios –y la Biblia así lo afirma– entonces la alternativa es simple: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). 

Dios nos interpela a cada uno de diferente manera. Conoce exactamente nuestra situación, y sus preguntas tienen como meta hacernos reflexionar y aceptar su luz en nuestro corazón y en nuestra vida.
“En una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende”, o no hace caso (Job 33:14).

Estemos, pues, atentos a sus preguntas, no las esquivemos. Dios nos perdonara y nos dará nueva vida. 

   Bendiciones...