martes, 31 de marzo de 2015

CUANDO DIOS TE LLAMA

No sé si te ha pasado pero, hay ocasiones que nos auto criticamos y llegamos a la conclusión que no somos lo suficientemente buenos como para merecer ser usados por Dios. Muchas veces nos auto excluimos de los planes de Dios sin darnos cuenta que Dios no nos buscó para desecharnos, sino para hacer de nosotros algo que nuestra mente nunca pudo imaginar.

Un día, Jesús predicaba a la orilla del mar de Galilea y grandes multitudes estaban atentos a sus palabras, sin embargo Jesús tenía planeado mostrarle algo maravilloso a uno de los que llegarían a ser punta de lanza cuando el faltara, hablo de Pedro, aquel hombre pescador de profesión pero para el cual Dios tenía otros planes.

Jesús ve la barca de Pedro y le pide poder subir; al subir el mismo Señor le pide a Pedro que empujara la barca hacia dentro del agua, para hablar desde allí a la multitud. Luego ocurrió lo siguiente: “Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: —Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar. —Maestro —respondió Simón—, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente.” Lucas 5:4-5 (NTV). Vemos al Señor pedirle a Pedro que hiciera algo que ya había hecho el pescador de profesión, pero tratando de obedecer a su palabra lo intentó nuevamente.

A veces vamos por la vida creyendo que ya hicimos todo para tratar de solucionar cierto problema, pero en ocasiones nos olvidamos que la última palabra la tiene el Señor y por muy ilógico que parezcan sus mandatos a veces, la mejor respuesta la podemos encontrar obedeciendo su palabra.

Pedro obedeció y el resultado fue el siguiente: “Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse! Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse.” Lucas 5:6-7(NTV). No podía haber otra mejor respuesta que ver con los propios ojos los resultados de obedecer el mandato de Dios. Lo que no habían podido hacer durante toda la noche pescadores profesionales, fue hecho a través del mandato del Señor. No olvides que el poder de Dios es ilimitado, y aquello que para nosotros parece imposible, para Dios es posible si así Él lo quiere.

¿Quién dijo que Dios vino a buscar a los buenos?, ¿Quién dijo que Dios vino a buscar a los capacitados?, Dios no vino a buscar a los que se creen buenos, Él vino a buscar a los pecadores al arrepentimiento para hacer de nosotros lo que él tenía planeado, para avergonzar a lo sabio de este mundo (1 Corintios 1:27) y demostrar que lo único que Dios necesita para utilizar a alguien es un corazón contrito y humillado. Así es que cuando Dios te vio lo hizo con ojos de amor, vio en ti una capacidad especial para realizar el trabajo que Él te ha de encomendar, no vio en ti los errores que tenias o que tendrías, sino más bien vio en ti un corazón humilde y sincero, capaz de reconocer sus errores y de dejarse guiar por su voz. Es hora de entender que cuando Dios quiere usarte no lo hará por lo bueno que eres, pues Dios no usa lo perfecto sino lo imperfecto para llevarlo progresivamente a una perfección que concluirá el día en que Él regrese por nosotros.

Si Dios te busca, es porque eres el indicado para ese trabajo que Él te va encomendar. Dios nunca se equivoca cuando llama a alguien, Él nunca vacila sobre lo que tiene para ti y ha de cumplir contigo lo que un día se propuso.

Dios llamó a Pedro para hacerlo pescador de hombres y Pedro llego a ser ese pescador de hombres por el cual muchos se salvaron a través de sus predicaciones (Hechos 2:40-41). Lo que un día Dios decidió para Pedro se cumplió, no porque Pedro fuera perfecto porque a través de su vida podemos ver los muchos errores que cometió, pero sí porque Dios en su infinita misericordia escoge lo imperfecto para perfeccionarlo y usarlo en gran manera.

Al igual que a Pedro, Dios te ha buscado a ti, te llamo, te perdono, te restauro y está cada día perfeccionando la obra en ti. Nunca sientas que no eres lo suficientemente bueno como para realizar la tarea que Dios te encomendó, porque Dios nunca se equivoca al llamarte y encomendarte cierto trabajo. Dios vio más allá de lo que tus ojos humanos ven y se dio cuenta que eres un arma poderosa en sus manos, lo único que tienes que hacer es creer y dejarte usar por Él.