jueves, 6 de octubre de 2016

Gratitud Nivel Postgrado

Tal vez tu mamá fue como la mía. Ni bien alguien me había dado una galleta, sentía que ella me daba un codazo al costado y me susurraba, «Dí gracias.» Éste es un buen hábito al cual acostumbrarse. Ahora yo le doy un codazo a mi hijo con la instrucción de «Dí gracias.»
Así como es correcto decir «gracias,» lo que Dios desea es una actitud agradecida que se adentre mucho más allá de la gratitud superficial y verbal.

La auténtica gratitud, sobrepasa la obligación y muestra que verdaderamente apreciamos lo que hemos recibido de Él. Para entender este paso de madurez, volvamos al colegio. 

Considera el siguiente plan de estudios y pregúntate en qué grado estás: 
El agradecimiento de nivel pre-escolar nos manda a ofrecer «continuamente mediante El, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre» (Hebreos 13:15). En efecto, le decimos a Dios, «Me ayudaste, y te lo agradezco. He cumplido con mi obligación.» Es bueno que hagamos lo que se exige a este nivel, pero no debemos esperar que fluya un montón de gozo de nuestro agradecimiento superficial y mecánico. 
El agradecimiento de nivel secundaria; «Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5:18). En toda situación, tú y yo siempre podemos tomar la decisión de ser agradecidos por algo. Si, siempre. Esta gratitud sí produce gozo.

El agradecimiento de nivel de postgrado, lleva al verdadero gozo. «Dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre» (Efesios 5:20). Esto va más allá del curso de secundaria que busca encontrar un buen aspecto en una circunstancia desafiante. Éste es el agradecimiento que confía en Dios y que incluso está agradecido por las cosas que no elegiríamos vivir. Es la gratitud que promete victoria en toda circunstancia. Cualquiera que sea nuestra situación, tú y yo, por fe, tenemos que llegar al lugar donde permitimos que el Señor saque un auténtico agradecimiento de nuestros corazones. Esto significa verdadera gratitud por todo lo que Él permite en nuestras vidas. 

Ese tipo de agradecimiento produce un gozo a tal profundidad que no se puede experimentar de ningún otro modo.
Sé agradecido en todo tiempo (1 Tesalonicenses 5:18), siempre y por todo (Efesios 5:20), dando continua alabanza (Hebreos 13:15).

¿En que grado de gratitud estás?

miércoles, 10 de agosto de 2016

LA PALABRA DE DIOS


El salmista escribió en el Salmo 119: 105, "Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino" (NTV) y en versos anteriores en el mismo capítulo (Cap. 119 - v. 9), va a decir, "¿Cómo puede un joven mantenerse puro? Obedeciendo tu palabra" (NTV). Éste mundo en que vivimos, que se ha tornado tan oscuro en cuanto a lo espiritual; por ende es de vital importancia el que tengamos luz en nuestro sendero para evitar los hoyos en los cuales podríamos caer. La palabra de Dios es aquella luz que el hombre necesita y debemos siempre alabarle y agradecerle por tal regalo. A la vez, debemos aprender a usarla con eficiencia, para alumbrar el camino a los que nos rodean.
Pero, ¿por que leerla, en qué beneficia y como estudiarla? La respuestas las hallamos en su interior.

I. Porqué debe el Cristiano leer la palabra de Dios. La biblia es una guía, manual e instructivo para la vida del creyente, Salmo 119: 105 dice, "Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino" (NTV). Incrementa nuestra fe y la vuelve sólida, dinámica y sólidaAsí que la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo. Romanos 10:17 (NTV). Nos enseña a ser mejores e instruye en nuestra vida cotidiana. "Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto". 2 Timoteo 3:16 (NTV). Además, es el alimento espiritual de todo seguidor de Jesucristo. "Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo". 1 Pedro 2:2 (NTV). 

II. Beneficios que otorga el leer la palabra de Dios. Tal como si fuese la mejor comida preparada, por el mejor chef, la palabra de Dios ofrece los mejores platillos espirituales. Cada porción de ella ofrece increíbles beneficios. Meditar en la palabra de Dios, nos ayuda a mantenernos en santidad. "En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti". (Salmos 119:11 RVR1960). Prepara al creyente para defender la sana doctrina. "(...) santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros". 1 Pedro 3:15 (RVR1960)Otorga felicidad a los que se alimentan de ella. "Felices son los íntegros, los que siguen las enseñanzas del Señor". Salmos 119:1 (NTV). Y Muchos otros beneficios.

III. No hay una manera correcta de estudiar la Biblia, pero nuestra actitud debe ser especial.  Aunque en la antigüedad los Sacerdotes Levitas tenían una manera específica de leer las sagradas escrituras, en nuestra cultura la fe, reverencia, e importancia que se da a la Palabra de Dios es lo que cuenta a la hora de meditar en ella. El discípulo y seguidor de Jesús, debe leer las sagradas escrituras con diligencia. "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad". 2 Timoteo 2:15 (RVR1960). Además de diligente, El creyente debe buscar deseoso, conocer más del Señor. "Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo". 1 Pedro 2:2 (NTV). Escudriñando lo leido. "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna..." Juan 5:39 (RVR1960). Y sobre todo, Confiando en lo que Dios le habla. "Pero nosotros esperamos, según sus promesas..." 2 Pedro 3:13 (RVR1960). 

Según lo descrito, La Biblia es nuestro alimento espiritual (1 Pedro 2:2), y debe ser leída cada día ya que Dios la inspiró comparándola con una espada espiritual.
"Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén". 2 Pedro 3:18 (RVR1960)
"La biblia es la única arma, que dispara al muerto y le da vida".

miércoles, 6 de mayo de 2015

AYER ME VISITÓ JESÚS

Ayer me visitó Jesús y hablamos largamente y de todo. Conversamos en mi casa y en el Parque, y luego quise mostrarle mi lugar de reflexión y soledad. Finalmente, fuimos a comer algo. Dejé que el pidiera algo para picar. Me parece que hizo trampa porque pidió, justamente, mis favoritos: "Cajun Sandwich y frozen de maracuya para beber".

El tiempo en ese pequeño restaurante fue un relax para mí, aunque algunos de los temas que tratamos fueron muy duros y difíciles. Pero me hizo reír muchísimo, contándome chistes y haciéndome bromas. Cuando nos despedimos me sentí muy liberado, descargado de tensiones; mis ojos estaban claros y mi corazón parecía tener alas. Fue un tiempo maravilloso. Ahora me anima lo que me dijo: ¡Que regresaría pronto!

Estaba en mi casa solo. Mi hijo había salido a jugar con sus amigos. Usualmente me agrada la soledad, pero esa tarde era distinto, no se si por el cansancio, por la confusión o por la frustración; tal vez por las tres cosas juntas.

Había estado preparando algunos temas, que respondían a dos preguntas difíciles: ¿Como es Cristo? y ¿Como deben ser los Cristianos? Mis respuestas terminaron inquietándome más de la cuenta. Primero por las conclusiones a la que estaba arribando, luego porque me hicieron sentir una urgencia por Jesús. Sentí que lo extrañaba, que lo necesitaba en demasía. Quería Tenerlo cerca para poderle hacer las mismas preguntas y para tener mejores respuestas. Me parecía que era necesario conocer sus argumentos, su razón, su explicación. quería preguntarle: ¿Como eres? ¿Como quieres que sea yo? Quería oír de sus propios labios las respuestas acerca de mi vida, de mi familia, de la iglesia, del mundo. ¡Era urgente que viera a JESÚS! Le necesitaba para preguntarle y oírle.

Entonces, tocaron la puerta, pero de una manera diferente. Vi en el umbral, una sombra singular. Corrí, pensando que era ÉL. ¡Como me golpeaba en el pecho el corazón! ¡Era ÉL! ¡Era JESÚS!

La majestad de su presencia me turbó un poco, pero la ternura de su mirada y la calidez de su voz me hicieron serenarme.

- Hola Daniel - dijo - ¡He venido a verte!
Muy emocionado respondí. - ¡Bienvenido JESÚS! ¡como quería que vinieras!

Le iba a extender la mano, pero ÉL se inclinó para abrazarme. Le respondí extendiéndole mis brazos y me acerqué a su corazón. ¿Que sentí en ese momento? Algo así como el abrazo de mi madre cuando era niño o el abrazo de un amigo entrañable.

- Pasa por favor - Le dije.
- Gracias - Respondió - sonriéndome con su mirada tierna.

Le invité a tomar asiento en el mueble, pero, me dijo que prefería tomar asiento en la mesa, junto al calor de la cocina y al aromático olor de lo que iba preparando. Me encantó su sencillez y la familiaridad con que me trataba. Entonces, reparé que ya estaba terminada la comida, le serví y luego comimos juntos los alimentos.

- Señor - le dije- Estoy encantado de que hayas venido. ¡Tengo tantas preguntas!
- Sí. - Respondió - Tenemos que hablar, porque yo también tengo cosas que decirte.

Su total disposición corto el recelo que sentía. Empecé a sentirme libre, confiado. Era el Jesús que amé desde siempre, pero sin el ropaje de las tradiciones de la iglesia; más aún, sin las ideas que sobre ÉL me había hecho en las tantas veces que compartí de Él o las veces en que me compartieron. era el Jesús puro de los evangelios, sin ornamento, sin prejuicios.

- Me gustaría hablarte de mí. - Le dije.
- Estaré encantado de escucharte - Dijo.

Entonces le abrí mi corazón. Pensé que era el momento de hablarle de esos anhelos profundos que, a la vez implicaban frustraciones constantes. Quise hablarle de mis luchas y fracasos y le exprese aquellas cosas que usualmente no suelto con facilidad. Le hable desde adentro.

- Señor te amo. Durante todos estos años que te conozco tú haz sido mi tesoro, mi bien, el amor de mi vida. Te he buscado y he querido conocerte para ser más y más como Tú. He anhelado y deseado honrarte, servirte, vivir para Ti.

- Lo se - Dijo - y...

- Perdóname, Señor - Lo interrumpí -, pero a veces me parece que no avanzo o que lo hago muy despacio. Muchas veces percibo fuertemente mi naturaleza de pecado, que si no fuera porque eres bueno, moriría de angustia al pensar que no he logrado ni siquiera una sonrisa de satisfacción tuya por mi conducta.

JESÚS, mirándome fijamente, se acomodo en su silla y poniendo una mano sobre mi rodilla me dijo, con una sonrisa de lo mas extraordinaria que haya visto en mi vida.

- ¿Has pensado que no se como eres? ¿Crees que desconozco tus flaquezas y limitaciones? Yo sé quien eres, y conozco tus luchas y frustraciones. Yo se lo que puees y no puedes hacer...

- JESÚS, quiero agradarte - insistí -, pero tienes que ayudarme, no quiero vivir solo buenas ideas y lindas intenciones.

- Tu deseo me complace - dijo el Señor, mientas sorbía un poco de té


Me sorprendió que se agradara de mis palabras e intenciones. Entonces le expresé una de mis grandes frustraciones.

- Señor, - le dije - cuando leo de la complacencia que el DIOS PADRE tenía en ti, siento dolor al pensar en mí, en que es imposible que yo le agrade.

- ¿Has leído con cuidado? - Preguntó.

- Bueno, Señor - dije un poco inseguro - Este...

- ¿Has considerado las primeras palabras? ¿No has notado que antes de hablar de complacencia dice: "Este es mi hijo amado"?.

Allí procedió a explicarme, que el Padre complace porque ama. Es en su amor por sus hijos que se goza y deleita.

JESÚS me explicó, que la complacencia en sus hijos y su satisfacción por ellos no son, fundamentalmente, por las buenas obras que estos hagan, sino porque los ama. Dijo que así como una madre se deleita en su bebé, sin que reciba el más mínimo beneficio de él, tan solo porque lo ama, así, y aún más se deleita DIOS.

- Tú sabes esto - aseveró -.

- Si Señor - respondí -.

- Pero también debes experimentarlo. No basta que lo sepas, también debes sentirlo en tu corazón, debe arder en tu alma. Esto es fundamental para ti. Si tú no vives el amor del Padre, no tendrás una base firme para edificar tú fe. La obediencia expresará y dinamizará tu fe.

Yo estaba atónito con las palabras de JESÚS. Su sentido interés por mí y la firmeza y ternura de su voz llenaban mi corazón.

- DIOS te ama y se agrada de ti - continuó -. ÉL se complace en tus esfuerzos e intentos, en tus realizaciones. No espera que llegues a la perfección para que recién allí se complazca en ti. ÉL se goza en tus logros de hoy, aunque sean pequeños; solo espera que avances.

Las palabras de JESÚS trajeron a mi corazón mucho ánimo y gran consuelo. Estaba experimentando en mi alma la ternura de un Padre, el amor de un entrañable amigo y la comprensión de un maravilloso maestro. Entonces, me levanté y lo abracé, pero no pude evitar las lágrimas que venían incontenibles. Me apreté nuevamente a su corazón y lloré.

martes, 5 de mayo de 2015

CARTA A MI PRECIOSO HIJO


A mi amado hijo Salomón:

Quiero que sepas que, antes que nacieras, oré por ti. En mi corazón yo sabía que serías un pequeño ángel. Y lo eres. Cuando naciste, un segundo domingo de mayo (el día de las Madres), fue evidente que eras un regalo especial enviado por Dios. ¡Pero, qué regalo más maravilloso has llegado a ser! tus hermosos balbuceos, el gozo indecible de que fueras mi primogénito y mas que ninguna otra cosa en toda la creación, me mostraste el amor de Dios.


Mi rey, tú me enseñaste a amar y lo que es el amor incondicional. Por supuesto, que te ame cuando eras muy pequeño y delicado, cuando de pequeño ibas balbuceando tus primeras palabras.

Y, desde luego, siempre oro por ti incesantemente. Te amé cuando cada madrugada me levantabas con tu llanto y en sólo horas tenía que salir para el trabajo.
Te amé, cuando dormías en mi pecho, estando ambos recortados en sofá de la habitación. Te amé, cuando tuve que aprender a cambiar los pañales, cuando con dificultad podía hacerte dormir, luego de mas de 2 horas de biberón.

Te ame cuando no entendíamos aquellas sílabas que tu tenías de vocabulario y mas aún cuando hablabas sin parar; y cuando tropezón a tropezón aprendías a caminar.

Te amé cuando Dios estaba de nuestro lado y, cuando él parecía estar muy lejos de nosotros. Cuando estaba lleno de fe y cuando estaba enojado con El.

Y la razón por la que te amé y te amo, mi Rey Salomón, a pesar de todas las dificultades que afrontamos, es porque Dios me mostró su gracia, favor y amor a través de tu vida.
Mi querido hijo, ¡ahora estás todo un jovencito! Te pido que no olvides todo lo que Dios hizo por nosotros, todo aquello que hemos atravesado juntos y lo que nos falta por recorrer, será maravilloso (lo sé porque Dios así nos ha prometido).

Naciste con un propósito. Y Quiero que sepas que te amé mucho antes que nacieras, cuando de pequeño pensé en tu nombre, luego de la lectura de la biblia junto con nuestra mamita.

Eres precioso, eres mi tesoro... Mi Rey, no olvides que te amé, te amo y te amaré.

Gracias Dios por éste regalo tan maravilloso.

martes, 31 de marzo de 2015

CUANDO DIOS TE LLAMA

No sé si te ha pasado pero, hay ocasiones que nos auto criticamos y llegamos a la conclusión que no somos lo suficientemente buenos como para merecer ser usados por Dios. Muchas veces nos auto excluimos de los planes de Dios sin darnos cuenta que Dios no nos buscó para desecharnos, sino para hacer de nosotros algo que nuestra mente nunca pudo imaginar.

Un día, Jesús predicaba a la orilla del mar de Galilea y grandes multitudes estaban atentos a sus palabras, sin embargo Jesús tenía planeado mostrarle algo maravilloso a uno de los que llegarían a ser punta de lanza cuando el faltara, hablo de Pedro, aquel hombre pescador de profesión pero para el cual Dios tenía otros planes.

Jesús ve la barca de Pedro y le pide poder subir; al subir el mismo Señor le pide a Pedro que empujara la barca hacia dentro del agua, para hablar desde allí a la multitud. Luego ocurrió lo siguiente: “Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: —Ahora ve a las aguas más profundas y echa tus redes para pescar. —Maestro —respondió Simón—, hemos trabajado mucho durante toda la noche y no hemos pescado nada; pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente.” Lucas 5:4-5 (NTV). Vemos al Señor pedirle a Pedro que hiciera algo que ya había hecho el pescador de profesión, pero tratando de obedecer a su palabra lo intentó nuevamente.

A veces vamos por la vida creyendo que ya hicimos todo para tratar de solucionar cierto problema, pero en ocasiones nos olvidamos que la última palabra la tiene el Señor y por muy ilógico que parezcan sus mandatos a veces, la mejor respuesta la podemos encontrar obedeciendo su palabra.

Pedro obedeció y el resultado fue el siguiente: “Y esta vez las redes se llenaron de tantos peces ¡que comenzaron a romperse! Un grito de auxilio atrajo a los compañeros de la otra barca, y pronto las dos barcas estaban llenas de peces y a punto de hundirse.” Lucas 5:6-7(NTV). No podía haber otra mejor respuesta que ver con los propios ojos los resultados de obedecer el mandato de Dios. Lo que no habían podido hacer durante toda la noche pescadores profesionales, fue hecho a través del mandato del Señor. No olvides que el poder de Dios es ilimitado, y aquello que para nosotros parece imposible, para Dios es posible si así Él lo quiere.

¿Quién dijo que Dios vino a buscar a los buenos?, ¿Quién dijo que Dios vino a buscar a los capacitados?, Dios no vino a buscar a los que se creen buenos, Él vino a buscar a los pecadores al arrepentimiento para hacer de nosotros lo que él tenía planeado, para avergonzar a lo sabio de este mundo (1 Corintios 1:27) y demostrar que lo único que Dios necesita para utilizar a alguien es un corazón contrito y humillado. Así es que cuando Dios te vio lo hizo con ojos de amor, vio en ti una capacidad especial para realizar el trabajo que Él te ha de encomendar, no vio en ti los errores que tenias o que tendrías, sino más bien vio en ti un corazón humilde y sincero, capaz de reconocer sus errores y de dejarse guiar por su voz. Es hora de entender que cuando Dios quiere usarte no lo hará por lo bueno que eres, pues Dios no usa lo perfecto sino lo imperfecto para llevarlo progresivamente a una perfección que concluirá el día en que Él regrese por nosotros.

Si Dios te busca, es porque eres el indicado para ese trabajo que Él te va encomendar. Dios nunca se equivoca cuando llama a alguien, Él nunca vacila sobre lo que tiene para ti y ha de cumplir contigo lo que un día se propuso.

Dios llamó a Pedro para hacerlo pescador de hombres y Pedro llego a ser ese pescador de hombres por el cual muchos se salvaron a través de sus predicaciones (Hechos 2:40-41). Lo que un día Dios decidió para Pedro se cumplió, no porque Pedro fuera perfecto porque a través de su vida podemos ver los muchos errores que cometió, pero sí porque Dios en su infinita misericordia escoge lo imperfecto para perfeccionarlo y usarlo en gran manera.

Al igual que a Pedro, Dios te ha buscado a ti, te llamo, te perdono, te restauro y está cada día perfeccionando la obra en ti. Nunca sientas que no eres lo suficientemente bueno como para realizar la tarea que Dios te encomendó, porque Dios nunca se equivoca al llamarte y encomendarte cierto trabajo. Dios vio más allá de lo que tus ojos humanos ven y se dio cuenta que eres un arma poderosa en sus manos, lo único que tienes que hacer es creer y dejarte usar por Él.

viernes, 12 de diciembre de 2014

FRACASOS EXITOSOS

Deseo dedicarles algunas frases célebres sobre el fracaso y el éxito:


“Nuestra mayor gloria no se basa en no haber fracasado nunca, sino en habernos levantado cada vez que caímos”-Confucio (filósofo chino).

“Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan”-Henry Ford (empresario norteamericano).

“Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo“-Thomas Alva Edison (inventor norteamericano).

“No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo“-Bill Cosby (comediante norteamericano).

 “El triunfo no está en vencer siempre, sino en nunca desanimarse”-Napoleón Bonaparte (militar y político francés).

“Un fracasado es un hombre que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia”-Elbert Hubbard (escritor norteamericano).

“El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatídico. Lo que cuenta es el valor para continuar“-Winston Churchill (líder británico).

En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada -Franklin D. Roosevelt (político norteamericano).

“El fracaso fortifica a los fuertes”-Antoine de Saint – Exupery (escritor francés).
“No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos” -Orison S. Marden (autor norteamericano).

“A veces el fracaso señala que es tiempo de cambiar la dirección“-John Maxwell (autor norteamericano).

“Muy pocos aciertan antes de errar“-Séneca (filosofo romano).

“Cuando alguien culpa a los demás por sus fracasos, sería bueno que también le atribuyera sus éxitos“-Howard W. Newton (autor norteamericano).

“La mejor estructura no garantizará los resultados ni el rendimiento. Pero la estructura equivocada es una garantía de fracaso“-Peter Drucker (experto en gerencia  austríaco).

“Quién teme fracasar, pierde la oportunidad de triunfar”-Rafael Angel Pérez (comunicador social puertorriqueño)


No te desanimes, todo gran éxito conlleva muchos fracasos.
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ADELANTE!!

viernes, 5 de diciembre de 2014

La lección más IMPORTANTE


"Todo es un riesgo" comentan los analistas. Pero cuando realmente tu vida está en riesgo, esa frase no aplica. Sé que no podrás entender lo que es vivir al límite de las cosas a menos que hayas estado en una situación en la que tu vida corra riesgos.

Siempre he sabido que la vida es muy valiosa y que nada cubre el precio de estar vivo. Que nada vale más que un día de vida, disfrutando de las maravillas que Dios creó. Pero cuando estás en situaciones que ponen en riesgo tu vida, todo aquello que creías realmente no se compara.

Hoy aprendí una gran lección. Entendí las cosas que viven aquellos que no pueden ver, a aquellos que no pueden caminar, a aquellos que tienen limitaciones físicas, a aquellos que luchan día a día por un día más de vida. Entendí realmente el valor de la vida, el costo de lo que es estar vivo.

Pero te preguntarás, ¿cual es el costo de la vida? según los analistas "El costo de vida, costo de la vida, coste de vida o coste de la vida es un concepto teórico que representa el valor o coste de los bienes y servicios que los hogares consumen para obtener determinado nivel de satisfacción". ¿A que satisfacción se refieren si todo lo material es pasajero? La satisfacción que es la diferencia del costo de la vida, y ésta es aquella que sembramos en los demás: valores, ejemplo de superación, respeto, educación, todo aquello que ayude a construir un mundo mejor, una sociedad mejor.

Piensa por un momento en aquellas personas que a pesar de sus limitaciones luchan por un mundo mejor, Nick Vujicic es el más claro ejemplo. Es graduado en Contabilidad y Planificación Financiera, es orador motivacional y autor de 2 libros, lo curioso, NO TIENE PIERNAS NI BRAZOS.

En el Perú en una de las avenidas más concurridas hay un hombre que no tienen brazos y vende caramelos en los semáforos. Cada día lo veo inclinando su cuerpo a la ventana de los diferentes vehículos para ofrecer sus productos y si le colaboran, echen las monedas en el bolsillo del pecho. Es increíble lo que hace, ya que mantiene una familia completa con su trabajo y lo hace para tener hijos con una buena educación, ciudadanos mejores para nuestra sociedad.

También está aquel jóven invidente que conocí de un colegio especial. El quería ser economista y manejaba las computadoras de manera sorprendente. Hoy en día, se encuentra estudiando en una de las universidades nacionales más grandes del Perú. Pronto un buen economista.

Y que decir de aquel hombre en silla de ruedas que iba por una avenida concurrida de Miraflores. Trabajaba diario cómo joyero hasta muy tarde a más de 22 km de casa. Lo sorprendente es que criaba a 4 hijos pequeños que su esposa le dejó para ir a vivir con alguien no lisiado.

Puede que sea el orador famoso, el joven invidente que vez pasar por tu costado, el minusvalido que va empujando su silla o aquel hombre sin brazos que toca a la ventana de tu coche, cada uno sabe el valor de la vida. El valor de dejar una huella en la vida de los demás. Ya sea en pequeñas magnitudes o en masas llenando estadios para motivarlos, ellos saben que el valor de vivir es impulsar a los demás a ser mejores.

¿Cual es el valor de tu vida? ¿estás dejando una huella en aquellos que te rodean? No vivas ignorando el problema de tu localidad, estado o país, has que el valor de tu vida sea más alto de lo que cualquiera pueda imaginar. Vive cómo si mañana dejarás éste mundo y tienes que hacerlo todo hoy. No seas egoísta viviendo encerrado en tu burbuja. El valor de tu vida se define por lo que eres y por lo que das a los demás. Arriésgate a vivir de manera diferente. deja tu huella...

martes, 2 de diciembre de 2014

UNA GRAN BENDICIÓN, LA HERENCIA DE JEHOVÁ

Los hijos son un regalo del Señor; son una recompensa de su parte. Salmos 127:3 (NTV)


En mis casi 30 años de vida he recibido de parte de Dios muchas bendiciones, muy especiales bendiciones. He podido ver la mano de Dios a través de amigos, mis padres, mis pastores, en el ministerio he podido ver gente recibiendo sanidad, niños, adultos y ancianos recibiendo a Jesús en sus vidas. He presenciado cómo Dios hace milagros sorprendentes, pero esas bendiciones no se comparan a la bendición que Dios me dio a los cortos 18 años de vida.

Cuando cumplía los 18 años y no dejaba de ser hijo, me convertí en padre de un pequeño de 3.100 Kg y 51 cmt. Ojos grandes como las uvas y una boca pequeña cómo un punto; ése era mi gran bendición. Ese pequeño, no imaginaría cómo cambiaría mi vida con su presencia. Ahora que estoy por cumplir 30 años en unos días, puedo ver lo maravillosos que han sido mis días y lo bendecido que me siento por tal bendición.

Cómo todo padre joven tuve que sacrificar algunas cosas para darme por completo a mi herencia. Pero cada cosa que sacrificaba definitivamente era y aún es muy gratificante, ya que veo en esa pequeña vida los frutos de mi esfuerzo. Su carácter firme y convencido de que Dios tiene algo para él, es un deleite para mi.

Cada día al anochecer me gusta verlo durmiendo aunque se a por un momento y al contemplarlo recostado sobre su cama, me recuerdo al pequeñito que tuve en brazos, por el cual hago y haría cualquier cosa por verlo feliz.

Reconozco que ser un padre jóven no ha sido fácil y mucho más cuidar de un pequeño sólo, pero no tan sólo ya que tuve a mi madre algunos años apoyándome en su crianza. Pero la mayoría de los años que llevo con él, he tenido que desempeñar dos roles y no es fácil. Los primeros años me pasaron cosas extrañas... Primero al año y medio una noche durmiendo juntos, mi pequeño creyó que podía lactar de mi pecho, el cual dejó con marcas moradas. Pero lo malo no me ocurrió a mi, sino a él que no halló leche. Y si eso les parece curioso, una noche cuando trabajaba en mi moto taxi (realicé muchos oficios uno de ellos fue éste, el conducir moto taxi, esas que son de la marca Torito Bajaj), mi pequeño que dormía en la parte trasera donde lo recostaba, despertó intempestivamente tocando el hombro del pasajero que gritó desesperada creyendo que era un fantasma o ser del más allá, ya que no se percato del pequeño atrás del asiento. Actualmente cuando lo recuerdo o lo cuento cómo anécdota me parece muy gracioso,  de seguro lo imaginaste y también te reíste.

Han sido muchas las cosas difíciles que hemos pasado, pero no hay satisfacción más grande que verlo crecer siendo un jovencito temeroso de Dios.

Hoy vienen muchos recuerdos a mi mente, recuerdos nostálgicos de días sin dormir, pero a la vez recuerdos de momentos muy felices...

 Gracias Dios por el privilegio de poder ser Padre y disfrutar de las bendiciones que vienen con ella... 
Te amo Pequeño!
Te amo Dios.




viernes, 5 de noviembre de 2010

UNA PREGUNTA FUNDAMENTAL

Lectura Bíblica: Mateo 16:13-17

Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
   —¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
   
     Le respondieron:   
     —Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas.
        —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?
        —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro.
     — Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo.  

Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.


Esta pregunta, hecha por Jesús cuando estaba en la tierra, es a la vez simple, directa y esencial, pero esta simple pregunta envuelve toda la vida cristiana.

En esa época las respuestas variaban. Hoy en día cada uno adopta la opinión que mejor le conviene o la que decimos por salir del paso. La personalidad de Jesús da mucho que hablar. 

Para unos, Jesús es un filántropo. Para otros, es el fundador de la religión cristiana; para muchos es un profeta entre tantos otros. Otros dicen que fué el mejor líder de todos los tiempos y solo eso, otros dicen que fué un revolucionario, etc.

Pero después, Jesús hizo una pregunta mucho más personal: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Esto se dirige a cada uno. Poco importa la respuesta intelectual que puedas dar. Lo que cuenta es lo que Jesús representa para ti y el lugar que tiene en tu vida. 

En el texto citado, Pedro, declara: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Dios el Padre había abierto sus ojos para que reconociera en Jesucristo a Aquel que Él había enviado para satisfacer todas las necesidades del hombre pecador. 

En otro evangelio, Juan el Bautista exclama: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). ¿Cree usted que Jesús es su Salvador personal, que sus pecados han sido borrados por su sangre vertida en la cruz? 

Esta pregunta es esencial, porque de la respuesta que usted dé dependen su salvación eterna y su situación con respecto a Dios, ante quien tarde o temprano tendrá que presentarse.

 Dios te pregunta: “Y tú, ¿quién decís que soy yo?”

miércoles, 27 de octubre de 2010

EL DESANIMO DEL LIDER

Lectura:

"Venid, vosotros solos, a descansar un poco a un lugar apartado." (Marcos 6:31)

"El Señor es mi pastor, nada me falta. Me hace descansar en verdes pastos, me guía a arroyos de aguas tranquilas, me da nuevas fuerzas." (Salmo 23:1-3a)


Hay veces que el ministerio parece no tener sentido. Hay ocasiones en que uno piensa que no vale la pena servir al Señor. Pasé por momentos en que me pregunté si todo el desgaste físico, intelectual, emocional y espiritual de invertir mi vida en la vida de los jóvenes sirve para algo. ¿Habría realmente alguna diferencia si no lo hiciera?

Hay razones objetivas para sentirme así. En muchos jóvenes no veo el crecimiento que me gustaría observar. Hace años que trabajo con algunos de ellos y, en ocasiones, da la sensación de que como los cangrejos, van hacia atrás en vez de ir hacia delante. Los hábitos básicos de la vida cristiana, aquellos que les permitirían crecer y llegar a ser cristianos maduros y producir un impacto en su contexto, no los tienen desarrollados. Todavía les falta disciplina para orar, leer la Biblia, caminar bajo el control del Espíritu.

En otros casos veo una inmadurez asombrosa. Sus planteamientos ante la vida, sus actitudes, sus valores, sus reacciones, no son las propias de alguien que afirma conocer al Señor y confiar en Él. No dudo –mejor dicho, en ocasiones, sí dudo- de su fe, pero veo que esta tiene tan poco impacto en su vida cotidiana.

Hay un grupo que huye de todo tipo de compromiso. Nunca puedes contar con ellos para nada. Nunca tienen tiempo para ningún tipo de servicio o ministerio. Viven centrados alrededor de ellos mismos, de sus necesidades y sus intereses. Parece como si el servicio, el amor sacrificial por los hermanos, la sensibilidad hacia las necesidades de cristianos o no cristianos no fuera con ellos. Son hedonistas, se mueven por el placer y la gratificación, escapan rápidos de cualquier cosa que no gratifique sus sentidos. Hay días que me siento en mi oficina y me doy cuenta que los jóvenes no han cumplido las expectativas que yo me había formado con respecto a ellos, no dan la talla, no son el tipo de jóvenes que yo deseara que fueran.

¿Será este cansancio y desánimo fruto de mi necesidad de mi éxito personal? ¿Es posible que me sienta así porque ellos no están contribuyendo a que yo sea un pastor de jóvenes de éxito? Necesito revisar más mis motivaciones. Dios no me ha llamado a tener éxito sino a ser fiel a su llamado.

¿De dónde procede mi cansancio, mi desánimo, mi frustración? No debo olvidar que el cansancio y el desánimo son normales, que forman parte de mi naturaleza humana, que no es un pecado estar desanimado, y que es falso que los buenos cristianos, los buenos obreros son infatigables y nunca caen en el desaliento. Conocer al Señor no nos priva de la realidad que somos seres humanos de carne y hueso. Pero no debo quedarme aquí. El desánimo es humano, cierto, pero Dios me da los recursos para salir adelante.

El desánimo ha de llevarme de vuelta hacia Dios para poder recobrar la perspectiva correcta de las cosas. No puedo ni debo olvidar que Él es el único que puede cambiar las vidas de los jóvenes. Su palabra así lo afirma, el crecimiento viene del Señor. A mí no me ha sido concedido ese privilegio. Puedo animar, retar, ayudar, acompañar, propiciar un ambiente, sin embargo, el Señor se ha reservado el derecho absoluto de producir y generar cambios espirituales y estos, son los únicos que duran, que son permanentes.

No debo olvidar que Dios lidia de forma única y personal con cada joven que está en mi grupo. Los ha hecho a todos ellos únicos e irrepetibles –afortunadamente, porque no quiero ni pensar lo que sucedería si hubiera copia de algunos de ellos- y trabajo con ellos de una forma singular. Cada joven tiene su propio ritmo de responder al llamado y las exigencias de Dios. En cada uno de ellos el Señor está cumpliendo su propósito y éste, no siempre, o mejor dicho, en muchísimas ocasiones está más allá de mi comprensión y alcance. Yo no entiendo de qué modo lo que hago con ellos, lo que estoy compartiendo, el ejemplo y el referente que les estoy proveyendo, va a ser usado por Dios para llevar a cabo sus propósitos. No lo sé y estoy seguro de que en muchos casos nunca seré consciente hasta el día en que, en su presencia, todo esto nos sea revelado.

Siempre me pasa lo mismo cuando pierdo mi enfoque y me centro más en las circunstancias que en Dios, y es ahi cuando viene el desánimo y el desaliento. Necesito recordarme una y otra vez que el Señor es soberano y va cumpliendo sus planes en la vida de cada persona. Necesito descansar en Él y darle gracias por fe y por su trabajo en la vida de cada joven.

A veces es muy difícil darle gracias a Dios por la vida de algunos jóvenes. Es un acto de confianza, es un acto de rendición ante la soberanía de Dios ya que no hay ninguna evidencia humana que pueda alimentar nuestra esperanza de que un cambio está produciéndose o puede llegar a producirse. Pero cuando nos enfocamos en Él, recobramos la perspectiva correcta y se renuevan nuestras fuerzas.

MI ORACIÓN:

Señor, gracias por poder ser yo mismo. No tengo que fingir, soy humano y, en tantas ocasiones, me desanimo y desaliento porque no veo los resultados que esperaba o no van al mismo ritmo que yo anticipaba. Sé que a menudo mezclo mi sentido de valía personal con los resultados y por eso me desanimo. Ayúdame a no olvidar que soy valioso a tus ojos sean cuales sean los resultados. Ayúdame a no olvidar que a mí no me has concedido el poder para cambiar vidas. Ayúdame, por último, a no perder la perspectiva y si esto sucede a recobrarla pensando en tu soberanía, en tu trabajo único y singular en la vida de cada joven.


EL PERSONAJE BIBLICO:

Para mí una de las pruebas definitivas de que la Biblia procede de Dios es el tipo de personajes que la pueblan. No se trata de individuos perfectos, infatigables, incansables, indubitables. Antes bien, nos pinta una colección de individuos de lo más humano, no de plástico sino de auténtica carne y hueso.

Los capítulos 18 y 19 del primer libro de los Reyes nos muestran algunos aspectos de la vida de Elías. Elías es, sin duda, el mayor y más grande profeta de Israel. Recuerda que durante la transfiguración de Jesús fue precisamente él, junto con Moisés, el que hizo acto de presencia. Pero estos capítulos nos muestran a un profeta que rompe el molde "espiritualista" que algunos pretenden usar para describir a los personajes de la Biblia. Vemos un Elías tan desanimado y desalentado que desea incluso morirse. Y todo ello, después de haber tenido el gran triunfo ante los sacerdotes de Baal. ¡imprecionante! ¿cierto?

Pues bien, así es el genero humano, cuando perdemos la perspectiva, la perdemos del todo y nos queremos morir. Dios, sin embargo, no se indigna con el profeta, comprende su debilidad como ser humano, le da una terapia de comer, dormir y descansar y, posteriormente, le ayuda a recobrar la perspectiva correcta, Su perspectiva... La perspectiva de Dios!


REFLEXIÓN:

1. ¿Estás experimentando el desánimo? En caso afirmativo ¿De dónde proviene tu desánimo y desaliento? ¿Qué puede estarlo provocando?

2. ¿Admites como humano el desaliento o eres de aquellos que creen que un cristiano espiritual nunca se desanima?

3. ¿Cómo pueden ayudarte estas reflexiones a combatir el desaliento?

4. Pasa un tiempo de oración. Reconoce tu desaliento y desánimo, es algo humano. Explícale al Señor las razones del mismo. Dale gracias, en fe, por su plan, su soberanía y su trabajo en la vida de los jóvenes y adolescentes que ha puesto bajo tu responsabilidad.

sábado, 23 de octubre de 2010

Las mentiras de Satanás

En la Biblia el diablo es llamado “padre de mentira” (Juan 8:44). 

A menudo sugiere a los hombres, incluso a los creyentes, pensamientos mentirosos que pueden engañarlos:

A los jóvenes sugiere: Es demasiado pronto para volverte hacia Dios. Primero debes construir tu vida y aprovechar un poco tu juventud. Vive tu vida y disfruta de los placeres que te ofrece la vida.
 

A la gente de edad: Es demasiado tarde. Dejaste pasar la oportunidad de servir a Dios, ya no tienes más las fuerzas ni las capacidades. Tu pecados Dios no los perdonara.
 

A muchos: Dios es demasiado bueno para castigarte. Además, llevaste una vida honrada y no hiciste mal a nadie. No te preocupes, todo irá bien.
 

A otros: No eres lo bastante bueno para seguir a Jesús. Dios es exigente. Primero tendrías que mejorar.
 

O aun: La salvación que se te ofrece es demasiado fácil y sencilla para ser verdad, mejor es seguir haciendo lo que hiciste siempre deja eso de Dios.

Sería demasiado simple si bastara creer en Jesús para ser salvo. 
 
Así Satanás maneja la mentira según las personas a quienes quiere engañar. ¿Sabe que él mismo está condenado, y su objetivo es arrastrar a otros con él? 


¿Cuál es nuestro recurso para no caer en su trampa? Escuchar la voz de Dios mediante la lectura de su Palabra y responder a satanás como Jesús lo hizo: “Escrito está” (Lucas 4:4).






Lectura: Mateo 4: 1-11




Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a tentación. Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se le acercó y le propuso:
   —Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan.
Jesús le respondió:

   —Escrito está: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."
 Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa e hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta del templo, y le dijo: 
  —Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo. Porque escrito está:
      "Ordenará que sus ángeles
      te sostengan en sus manos,
   para que no tropieces con piedra alguna."
 —También está escrito: "No pongas a prueba al Señor tu Dios" —le contestó Jesús.
 De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor.
 —Todo esto te daré si te postras y me adoras.
 —¡Vete, Satanás! —le dijo Jesús—. Porque escrito está: "Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él."
 Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle. 

jueves, 14 de octubre de 2010

Mi conversión: Arthur Katz

Un año después de mi primera lectura del Nuevo Testamento, entré fortuitamente en contacto con unos amigos cristianos. 

Muy pronto nuestras conversaciones se desviaron hacia la fe y la necesidad de convertirse. Me explicaron que convertirse significa detenerse y dar media vuelta. Es un cambio en aquel que se convierte: se aleja del pecado para volverse hacia Jesús. No se trata de adoptar una religión, sino de dejar de ser su propio centro para someterse al Dios vivo, porque en el fondo, el pecado es el deseo de hacer sólo lo que uno quiere. Nadie puede convertirse en lugar de otro. La conversión es un acto libre y personal.


En ese momento no conseguí entender lo que mis nuevos amigos me decían, pero cuando me desperté a la mañana siguiente, todo se había aclarado. Puse las manos bajo la cabeza, miré al techo y moviendo silenciosamente los labios, oré sencillamente: –Jesús, de ahora en adelante te acepto como mi Salvador y mi Señor. 

Mientras que en mi vida generalmente todo ocurre con una efervescencia de emociones, esta experiencia me dejó absolutamente calmo. Vivía el momento más significativo, más importante de mi existencia y, en suma, no sentí nada. En realidad lo que hice fue aceptar lo que sabía que era cierto.

Esa mañana mi vida fue como inundada de paz y gozo; esa paz que verdaderamente “sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7). Arthur Katz


Lectura: Hechos 2:38


Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados.

miércoles, 13 de octubre de 2010

"FE Y CONVICCIONES"

“Yo sé”, o “sabemos”, son expresiones claves de la fe. Ésta es una convicción fundada no en una demostración de la mente humana, sino en las declaraciones de la palabra de Dios, la Biblia.



Abarca tres aspectos:




El pasado: Sabemos que todas las cosas, las visibles y las invisibles, fueron creadas por la palabra de Dios; "Las cosas invisibles de él (Dios), su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas" (Romanos 1:20). A causa de la desobediencia del hombre, el pecado entró en el mundo, y por él el sufrimiento y la muerte. Pero desde la eternidad pasada, Dios tenía ante sí a su Hijo, Jesucristo, quien, mediante su obra en la cruz salvaría a todos los que creen en ella.



El presente: “Yo sé a quién he creído”, puede decir el creyente (2 Timoteo 1:12). La Palabra de Dios le da la certeza de ser salvo, pues su salvación está basada en la obra de la cruz. Tiene, pues, la paz. También puede decir: “Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28). Las circunstancias de la vida no lo asustan porque sabe que una mano bondadosa está por encima de ellas para velar por su bien presente y eterno. Y tiene la certeza de que sus pecados son perdonados, pues, "De modo que si alguno esta en CRISTO, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, e aquí, todas son hechas nuevas"




El porvenir: “Sabemos que si nuestra morada terrestre… se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa… eterna, en los cielos” (2 Corintios 5:1). Así el creyente no siente terror ante la muerte, pues sabe que al dejar esta tierra estará con Cristo (Filipenses 1:23).


Quienes creen la Palabra de Dios son los que poseen estas profundas convicciones.

¿Tienes algunas de estas convicciones en tu vida?
¿Deseas tenerla? ... "Cree en el Señor Jesucristo y seras Salvo"

jueves, 7 de octubre de 2010

Lo especial de la persona, está en el interior

El picaporte está al interior

Un pintor cristiano estaba terminando un cuadro que representaba la entrada de una hermosa residencia campesina: un muro de viejas piedras cubiertas con viña virgen y una puerta de madera esculpida. 

A un amigo que lo visitaba le pareció bien indicarle que faltaba una cosa esencial: el picaporte. Entonces el artista le respondió: –Mi querido amigo, es como en tu corazón; el picaporte está al interior.

Así ocurre con cada ser humano. “Dios nuestro Salvador… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3-4). Él llama a la puerta del corazón de cada uno, pero no forzará la entrada. Por medio de estos comentarios diarios y de muchas otras maneras Dios nos invita a dejarle entrar en nuestra vida. “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7). 

Pero pronto se cambiarán los papeles. La paciencia de Dios llegará a su fin; entonces conducirá a los creyentes a su casa celestial y cerrará la puerta. Después, el acceso al cielo será definitivamente imposible para todos los que en vano vayan a llamar a la puerta "Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois" Lucas 13:25... Esto por haber despreciado la salvación tan grande que les había sido ofrecida. 

Amigo lector, aún está a tiempo para abrir la puerta de su corazón y responder a la invitación del Salvador. "Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" Apocalipsis 3:20

        Dios te esta haciendo la invitación hoy... ¡No esperes más!

miércoles, 6 de octubre de 2010

Interpelaciones... de DIOS

“¿Dónde estás tú?” “¿Qué es lo que has hecho?”, dijo Dios a Adán luego de que éste desobedeciera (Génesis 3:9, 13). La respuesta es típica de una mala conciencia: “Tuve miedo... y me escondí”, porque había pecado contra Dios.

“¿De dónde vienes tú, y a dónde vas?”, preguntó Dios a Agar, quien huía de delante de Sarai, su ama (Génesis 16:8). Como esta joven mujer, toda persona alejada de Dios está en una situación desesperada, y Dios lo sabe.

“¿Quién decís que soy yo?”, preguntó Jesús. Pedro, uno de los discípulos, respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:15-16).

 Que es lo que le responderemos a Dios si nos pregunta: “¿Dónde estás tú?” “¿Qué es lo que has hecho?”; “¿De dónde vienes tú, y a dónde vas?”; “¿Quién decís que soy yo?”... Responderemos de manera correcta como Pedro o nuestra respuesta será como la de Adan, que respondió: “Tuve miedo... y me escondí”, porque había pecado contra Dios. De nuestra   respuesta y estima por Jesucristo dependerá nuestra vida terrenal y nuestro destino eterno. Jesus dijo: "No todo el que me diga SEÑOR SEÑOR, entrará en el reino de los cielos"

Si pensamos que él es sólo un profeta más, entonces, ¿por qué escogerle y escucharle más que a otro maestro del pensamiento? Pero si él es realmente el Hijo de Dios –y la Biblia así lo afirma– entonces la alternativa es simple: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). 

Dios nos interpela a cada uno de diferente manera. Conoce exactamente nuestra situación, y sus preguntas tienen como meta hacernos reflexionar y aceptar su luz en nuestro corazón y en nuestra vida.
“En una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende”, o no hace caso (Job 33:14).

Estemos, pues, atentos a sus preguntas, no las esquivemos. Dios nos perdonara y nos dará nueva vida. 

   Bendiciones...

viernes, 1 de octubre de 2010

Tapando lo máximo posible los defectos de nuestra naturaleza...

El fenómeno de las mareas se produce debido a la atracción de los astros, y en particular de la luna, sobre enormes cantidades de agua. Así, en las riberas del océano Atlántico se puede ver un cambio completo de paisaje, según haya «marea alta» o «marea baja». En el primer caso el mar recubre todo o casi todo, mientras que en el segundo caso aparecen las zonas fangosas y los arrecifes peligrosos para la navegación.

Comparemos este fenómeno natural con nuestra vida personal: es evidente que preferimos ser vistos por nuestros prójimos en «marea alta», tapando lo máximo posible los defectos de nuestra naturaleza. Pero si bien podemos dar una buena impresión a nuestro entorno, nadie puede engañar a Aquel ante cuyos ojos todo está desnudo y abierto... "Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas" (Hebreos 4:13).

Esta omnisciencia de Dios es un pensamiento espantoso para aquel que no le conoce. Efectivamente, en el día del juicio ya no habrá máscaras, sino sólo la triste realidad de lo que somos: seres pecadores que serán juzgados según sus obras por que "Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros" 1 Juan 1:10, además "La obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba" 1 Corintios 3:13.
Hoy aún es el día de la gracia en que Dios quiere cubrir y perdonar tus pecados "Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, a quien se le borran sus pecados" (Salmo 32:1). No es mediante un velo de buena apariencia que Dios realiza tal perdón, sino mediante Jesucristo, quien cargó con nuestros pecados en la cruz del Calvario. "Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte." Efesios 2:8-9.

La Biblia dice: "Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad" 1 Jua 1:9  ¡Acéptelo hoy mismo!


   Lectura: Efesios 2:12-22


... Recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo. Porque Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio el muro de enemistad que nos separaba, pues anuló la ley con sus mandamientos y requisitos. Esto lo hizo para crear en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad al hacer la paz, para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la cruz, por la que dio muerte a la enemistad. Él vino y proclamó paz a ustedes que estaban lejos y paz a los que estaban cerca. Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu. Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular. En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor. En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu.

martes, 21 de septiembre de 2010

DESPUES DE LA CAIDA... EL ARREPENTIMIENTO

Lectura: Salmo 51:1-12.

    Ten compasión de mí, oh Dios,
conforme a tu gran amor;
conforme a tu inmensa bondad,
borra mis transgresiones.
 Lávame de toda mi maldad
y límpiame de mi pecado.
 Yo reconozco mis transgresiones;
siempre tengo presente mi pecado.
Contra ti he pecado, sólo contra ti,
y he hecho lo que es malo ante tus ojos;
por eso, tu sentencia es justa,
y tu juicio, irreprochable.
 Yo sé que soy malo de nacimiento;
pecador me concibió mi madre.
Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo;
en lo secreto me has enseñado sabiduría.
Purifícame con hisopo, y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
Anúnciame gozo y alegría;
infunde gozo en estos huesos que has quebrantado.
Aparta tu rostro de mis pecados
y borra toda mi maldad.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
No me alejes de tu presencia
ni me quites tu santo Espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación;
que un espíritu obediente me sostenga.


A una de las ancianas de una iglesia, no le gustaba cómo oraba su pastor, cada domingo por la mañana, así que se lo dijo. Le molestaba que, antes de predicar, Le confesara a Dios que había pecado la semana anterior, pues ella imaginaba que su pastor era un pecador más. «Pastor —le dijo—, no me gusta pensar que mi pastor peca o que esta en pecado».

Nos gustaría creer que nuestros líderes espirituales no pecan, pero la realidad nos dice que ningún cristiano está exento de las cargas de la naturaleza pecaminosa y mucho menos de las garras afiladas del enemigo que manifiesta que "esta como león rugiente, buscando a quien devorar". Pablo les dijo a los creyentes en Colosas: «Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros» (Colosenses 3:5). El problema es que algunas veces no lo hacemos. Cedemos a la tentación y quedamos hechos un lío. Pero no quedamos desamparados. Tenemos un patrón a seguir para la restauración, restauración que Dios nos dio, por medio del sacrificio de su único hijo, en la Cruz del calvario.

Además, éste patrón proviene del corazón y la humilde pluma del rey David, bajo la inspiración de Dios y la experiencia de haberlo pasado en carne propia. Este pecado nos demuestra las tristes consecuencias de sucumbir ante la tentación. Lee cuidadosamente el Salmo 51, cuando David reconoció su pecado. Primero, se lanzó a los pies de Dios, suplicando misericordia, reconociendo su pecado y confiando en el juicio de Dios (vv.1-6). Luego, buscó purificación de parte de Aquel que perdona y hace «borrón y cuenta nueva» (vv.7-9). Finalmente, David pidió restauración con la ayuda del Espíritu Santo (vv.10-12).

¿Está el pecado robándote el gozo e impidiendo tu comunión con el Señor? Al igual que David, entrégaselo a Dios. El acto DEL GRAN SACRIFICIO DE CRISTO EN LA CRUZ, nos da entrada al Padre a poder reconciliarnos con EL, no importa el pecado cometido, solo importa un corazon arrepentido genuinamente; Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4:16. Y aún nos manifiesta que "Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado" Hebreos 4:14-15
Haste esta pregunta: ¿Está el pecado robándote el gozo e impidiendo tu comunión con el Señor, al igual que David?, entrégaselo a Dios hoy mismo pues la biblia manifiesta que "Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad" 1 Juan 1:9. Ya que "Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros" 1 Juan 1:10




Reflexión: El arrepentimiento despeja el camino para que andemos con Dios y lo adoremos conforme a su proposito.